Y aquí estamos nuevamente para continuar con esta saga que promete alcanzar a Harry Potter, al menos en su extensión.
Les había contado acerca del quilombo que había resultado la compra telefónica del Milestone.
Hoy la historia continúa justo donde nos habíamos quedado. Tenía el celular y era hora de usarlo!
Pero hay que tener en cuenta que:

Pasó el fin de semana y todo parecía perfecto, me estaba familiarizando con el uso, probando apps interesantes y chequeando en qué más podía serme útil este noble aparato.
El lunes me encontré con los chicos en la oficina, ahí intercambiamos opiniones, puntos de vista y comentamos acerca de lo que me había tocado pasar. Hasta ahí todo normal, pero todo se derrumbó cuando a Jorge (mi jefe, que suele comentar por acá) se le ocurre preguntarme por el GPS…
Sí, le dije, el otro día usé el Google Maps y acertó bastante la posición!
No, dijo el, tiene que ubicarte justo en donde estás, tiene un margen de error de unos metros apenas. Estás seguro que posicionaste con GPS?
La verdad que no…vamos a probarlo.
Y el ícono del GPS (una especie de antena parabólica) no se encendió. Tampoco logramos nada probando con el Motonav que no necesita descargar mapas por red, los tiene instalados. No se conectaba de ninguna manera. Sólo dejaba el mensaje: “Intentando conectar con el GPS”
Por mi parte supuse que podía haber un error de configuración, hasta Jorge pensó en un problema con las aplicaciones que había instalado para controlar las conexiones inalámbricas. Así que seguí probando también en casa. Nada! No funcionaba.
Hasta probé volverlo a las configuraciones de fábrica. Tampoco resultó.
Por lo que hablé con uno de mis compañeros, que también se compró uno, para que lo vieramos juntos y comparáramos configuraciones y funcionamiento.
Terrible fue la sorpresa de que el suyo conectaba enseguida, aún a pesar de estar dentro de la oficina. No había razón aparente para la falta de comunicación, pero era extraño que ni siquiera encendiera el bendito ícono!
No había salida, tenía que llamar a Personal y pedir que me lo cambien cuanto antes para que no se pasaran los diez días en los que la ley del consumidor los obliga a cambiar cualquier producto que no funcione. Quiero leer más…